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Mi cielo interior

Hoy charlamos con Florencia Riobó, origamista que presenta obras suyas en la muestra “Hace frío, juguemos adentro”, en el Museo de Arte Popular José Hernández

 

Florencia Riobo (1)

 

 

 

Florencia es autodidacta, aprendió origami de libros, diagramas y videos. Nos cuenta que le gusta el papel por su flexibilidad y versatilidad, su simpleza y su amplia variedad de colores, gramajes y diseños. Además porque permite ser reutilizado y de esta manera puede contribuir al cuidado del medio ambiente.

 

Para ella, ser artesano “es transformar; proponerle al material ser otra cosa, convertirlo en algo más bello. Un artesano es alguien que busca contar algo con su trabajo, que pone sus piezas al servicio de un sentido y rescata la tradición para proyectarla al futuro. Es un luchador contra el olvido”.

 

¿Cómo creás tus piezas?

 

Primero surge la idea de lo que quiero hacer. A partir de ahí investigo el material, qué gramaje es el más adecuado, como responde a los distintos pliegues, si necesitará una o más piezas y luego busco los diagramas que me orientarán en el plegado.

 

Con su obra, quiere transmitir a los niños que “todo es posible: desde hacer un pájaro con un simple cuadrado de papel hasta que podemos tener un hermoso y cálido día soleado en pleno invierno”
Su obra se llama “Mi cielo interior” porque, explica, “estoy convencida de que más allá de las circunstancias que nos toquen lo importante es vivirlo internamente de manera positiva”.

 

Florencia Riobo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Florencia es Lic. en Comunicación Social (Universidad Nacional de Lomas de Zamora) y origamista.
Realizó diferentes objetos en papel utilizando las técnicas japonesas de origami y kirigami a través de su marca llamada Origami Fest. Brinda talleres de origami en forma particular y en diferentes eventos para empresas y fundaciones (Asociación Sumate a Dar Vida, Kekento – Guía de Ciudades). Diseñó su propia línea de papeles especiales para origami. Participó de la Feria de Creadores y Hacedores en el Centro Metropolitano de Diseño (2014).

 

 

¡No se pierdan el avioncito, la muñeca y el barco de crochet!

¡No se pierdan el avioncito, la muñeca y el barco de crochet! En la exposición “Hace frío, juguemos adentro” del Museo de Arte Popular José Hernández, Lorena Astrid Olivella nos muestra su maravillosa obra.

 

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Para ella, su oficio significa “poder hacer las artesanías que a mi me gustan con mi estilo propio, demostrando mis habilidades en mi rubro”. Es autodidacta e investigando en libros e Internet.

 

Es profesora de Amigurumi (muñecos tejidos a crochet) desde 2012 en instituciones japonesas como Nichia Gakuin, AJA, Daiwa. Ha realizado workshops y exposiciones entre 2012 y 2014.
Lleva a cabo proyectos para Chimba kits (Yanabey) y en cinco revistas de Amigurumis de Arcadia Ediciones.

 

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A Lorena su mamá le enseñó a tejer de chica y le encanta la idea de tejer muñecos.
Como nos explica, ella dibuja un boceto, elige los colores y va tejiendo de a poco para ir probando cómo va quedando: “Si no me gusta se desteje, si gusta se avanza. Para que quede lindo debo tomarme mi tiempo; si me apuro queda desprolijo”.

 

Lorena desea transmitir a los niños diversión con entretenimiento sano, felicidad y entusiasmo por las artesanías.

 

¡Qué lindo hipopótamo!

 

 

¡Qué lindo  hipopótamo! Este simpático muñeco nos recibe en la muestra “Hace frío…juguemos adentro” que se exhibe en el Museo de Arte Popular José Hernández junto a muchos otros divertidísimos. Su autora es la artesana Maryliana García Iribarren, quién junto a María Elisa Lucero, se especializan en juguetes textiles, diseño y bordado.

 

 

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Maryliana nació en Venezuela y reside en Buenos Aires desde 2007. Es casada y es mamá de Julia (1 año y 7 meses). Es arquitecta (Universidad Central de Venezuela) y, como nos cuenta, es una apasionada por el diseño, los detalles y la belleza del trabajo manual.

 

 

Su experiencia laboral ha sido principalmente en arquitectura comercial, gestionando y supervisando construcción de stands, showrooms, escenografías y otros relacionados a la arquitectura efímera, acercándose al diseño gráfico y a talleres de carpintería-herrería y gráfica.

 

 

Inquieta y curiosa por aprender oficios, después de recibirse tomó cursos de origami, serigrafía, joyería y bordado.

 

 

 

 

 

Maryliana Garcia títeres y y María Elisa Lucero (1)Maryliana Garcia títeres y y María Elisa Lucero (2)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Ser artesana, nos dice, me da la satisfacción de estar en contacto directo con el material, nunca antes había hecho bocetos con tela, viniendo de una formación académica técnica, donde todo pasa primero por el papel, y hasta que no está revisado mil veces no se construye. Esta es una prueba de ensayo y error maravillosa, es bastante rápida y las posibilidades de cambio están en mis manos, no dependo de nadie”.

 

 

Con relación a su aprendizaje, realizó en su país natal intentos de bordado, con su intuición: “Usé una aguja que conseguí en un costurero y compré un hilo que daba el grueso de la línea que deseaba”

 

 

Ya viviendo en Buenos Aires, continúa, “tomé un taller en 2012 y descubrí que no lo había hecho tan mal en aquel momento. El hilo era el correcto, pero tenia aun mucho mas potencial, y lo mejor fue que en ese taller aprendí muchas puntadas de bordado que no sabia que existían”.

 

 

¿Por qué eligiste trabajar con este material?
Queríamos hacer un títere para la mano y que abra bien grande la boca. Se pueden hacer títeres en muchos otros materiales, incluso en papel, pero la durabilidad de la tela lo definió, y adicionalmente encontramos hermosos colores que potenciaron aun más la idea.

 

 

¿Cómo creás tus títeres?
Una vez definido el animal, miro fotos e ilustraciones del animal elegido, trato de encontrar aquellas cosas que lo caracterizan. Algunas serán aplicadas en tela, y otras bordadas, hacemos un dibujo y planteamos el molde para cortar y confeccionar en tela.

 

 

Maryliana Garcia títeres y y María Elisa Lucero

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Con su obra, Maryliana desea transmitir a los niños alegría, le encanta producir interacción con el juguete y atracción por los colores y formas.

Origamimos es un mimo, darse un gusto, regalar amor

 

Y llegaron los ORIGAMIMOS a la muestra “Hace frío…Juguemos adentro!  que se puede visitar desde el 3 de julio  hasta el 2 de agosto en el Museo.
Verónica Mastronardi es la artesana que expone sus hermosos origamis. Ella nos cuenta:

 

 

 

VestiditoVeronica MastronardiGrullas y vidrio 1

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Cuando era chica vivía en Loma Verde, Escobar (a unos 45 km de CABA). Allí hay una colonia japonesa importante, incluso una escuela japonesa donde los niños aprendían el idioma para hablar con sus abuelos. Durante la primaria, tuve varios compañeritos de ascendencia japonesa. Las nenas siempre llevaban sus hermosos papeles de origami que a mí me fascinaban. Más adelante, ya en mi adolescencia, mi amiga de la infancia, cuyos abuelos eran japoneses, me enseñó a hacer las grullas o tsuru, y me explicó que en Japón representan la paz, la esperanza, la integridad. La creencia popular japonesa es que si uno hace 1000 grullas se te cumple un deseo. ¡Pasábamos horas haciendo grullas de colores para que se cumplieran nuestros deseos!

Para Verónica ser artesana es  conectarse con su capacidad creativa. Le encanta trabajar con papel  Le surge una idea y la prueba hasta obtener un resultado que la alegre y que pueda compartir.

Quiere transmitir a los niños con su obra alegría, conocimientos, calidez y cariño.

 

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Broches con imán 1

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo surgió el nombre ORIGAMIMOS?
No fue fácil encontrar el nombre. Me encantan las palabras y los juegos de palabras, y Origamimos es una forma de describir qué es para mí y lo que quiero transmitir: es un mimo, darse un gusto, regalar amor, algo bello y simple pero lleno de contenido.